Bajo amenaza, emerge nuevo laboratorio de activistas LGBT+

Ricardo Balderas

“Nos están matando y no sabemos qué hacer”. Sentado en un café en la zona más concurrida de Guadalajara, Rodolfo Bañuelos, activista por los derechos de las personas que pasan por violaciones correctivas o terapias de conversión, anuncia que bajo amenaza, configurará un laboratorio de activistas.

Según explica, los múltiples asesinatos y/o crímenes de odio en el país han generado un ambiente desfavorable para todas las personas activistas que trabajan con población de la diversidad sexual, asimismo él y el equipo con el que trabaja, determinaron que existe una necesidad de generar espacios no lucrativos para todas las personas que deseen formarse en temas de defensa para la comunidad LGBT+.

“Es una iniciativa de distintos integrantes de la sociedad civil que se llama Laboratorio de Formación de Activistas LGBT+, propiamente no es una escuela sino un modelo híbrido de formación. Nació aproximadamente hace un mes junto a otros colectivos y comenzamos a platicar sobre la necesidad de genera herramientas en espacios que no sea de lucro para formarnos en la defensoría de derechos (…) Tomando en cuenta los múltiples asesinatos que han ocurrido en México, sobre todo de chicas trans por un tema de odio, llegamos a la conclusión de que nos están matando”, explica.

Las amenazas no intimidan

Los tiempos cambiaron para mejorar. En definitiva ya no estamos en el mismo Jalisco de hace 20 años cuando la policía perseguía a la población de la diversidad sexual por her lucir su expresión de género u orientación sexual en la vía pública. 

Sin embargo, el trabajo en estados como el de Jalisco es preponderantemente urgente. Las personas activistas no han podido dar la lucha para que el matrimonio igualitario sea reconocido en el Código Civil, las terapias de conversión siguen siendo legales y la reasignación sexo-genérica sigue siendo un debate público y no un derecho ejercido. 

Rodolfo no sabe a ciencia cierta de dónde vinieron las amenazas, cuando su grupo hizo público que iniciarían con un proyecto de esta magnitud en uno de los estados más conservadores del país. El falso paraíso homosexual los recibió con ataques vía redes sociales y a sus teléfonos particulares. No obstante, el laboratorio va.

“Notamos algunas fricciones, hemos recibido mensajes intimidantes vía redes sociales, vía buzón. A una de las compañeras vía whatsapp, recibió amenazas o advertencias -como lo quieran ver- muy sutiles que asumo, tristemente no vienen de la derecha, no vienen de una persona de criterios homofobos. Han venido de personas que presuntamente pertenecen a otras ONG, pero no podemos saber a ciencia cierta”, expresó el activista.

Tras esas advertencias, el equipo del laboratorio comenzará con los trabajos de defensoría para personas activistas en materia de derechos humanos. 

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