Ciudad Modelo Derramadero: La infamia neoliberal

José Luis García Valero

Este escrito versa de cómo campesinos del Sur Este de Coahuila resisten al despojo del agua que les ha permitido vivir en una porción del Desierto Chihuahuense, generar una cultura con calidad de vida, producir alimentos saludables y obtener beneficios de plantas del desierto, como la lechuguilla, la candelilla, la gobernadora, el orégano, el hojasén, el sotol, la palma china, la sábila, el mezquite y el huizache, entre otras. Esta cultura se ha visto asediada y amenazada por el neoliberalismo, uno de cuyos representantes más conspícuos y nocivos en Coahuila y en México es Rogelio Montemayor Seguy.

Este político, oriundo de la Ciudad de México hizo estudios de doctorado en Economía en la Universidad de Penssilvania. Durante el gobierno de Miguel de la Madrid se incorporó a la Secretaría de Programación y Presupuesto, en el equipo cercano de Carlos Salinas de Gortari, desde donde instrumentó partes sustantivas de la neoliberalización del país.

Entre 1982 y 1985 escaló diversos puestos, siempre bajo el ala de Salinas, después de coordinar el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) dejó las sombras de las oficinas administrativas para exponerse en la arena política, fué diputado federal en la 54 Legislatura y Senador en la 55, de ahí saltó a la gubernatura de Coahuila y desde ahí brincó, cuando Zedillo terminaba su administración, a la Dirección General de Pemex, donde operó, con Carlos Romero Deschamps, el célebre Pemex Gate que, como recordarán algunos fue un asunto de dineros del pueblo que fueron a parar a la campaña electoral del candidato priísta a la Presidencia, Labastida Ochoa derrotado en 2000.

¿Fue ello la tumba pólitica del alfil salinista? No, tras estar en prisión y portar brazalete rastreador, bien apadrinado, consiguió burlar la justicia, sorteando varios juicios por desvío de recursos públicos. Años más tarde reapareció en Coahuila, a la sombra de los hermanos Moreira como traficante monopólico de carbón y promotor del Fracking.

Durante muchos años, en paralelo, Rogelio Montemayor Seguy y varios otros, entre los que cabe destacar a los hermanos Humberto y Rubén Moreira, Cesar Cantú García, los hermanos Sergio y Virgilio Verduzco Rosán, al hoy occiso Luis Horacio Salinas, abuelo del Alcalde de Saltillo en funciones, y Víctor Mohamar, políticos unos, especuladores inmobiliarios todos, fueron comprando tierras, derechos de agua y pozos profundos con o sin ella, en el anchuroso Valle de Derramadero, ubicado aguas arriba y al Sur Oeste de la Ciudad de Saltillo.

Los persistentes intentos de saquear y acaparar el agua de campesinos y agricultores vienen de años atrás. En los años 90, cuando Montemayor era Gobernador de Coahuila, Oscar Pimentel González, Alcalde de Saltillo, trató de canalizar hacia la capital del Estado toda el agua que abastece las tierras de los municipios de General Cepeda y Parras de la Fuente. El entonces Alcalde de General Cepeda, Rodolfo Zamora Alemán, Alias La Chopa, intentó “vender” a Saltillo esas aguas como si de un patrimonio municipal se tratara. Los campesinos y agricultores lo impidieron mediante movilizaciones y acciones en tribunales.

Durante la administración municipal de Pimentel González, muy en consonancia con su ideología neoliberal y en línea con el proyecto de Montemayor y asociados, se privatizó el servicio de agua potable de Saltillo, que, desde entonces, quedó en manos de una filial de Aguas de Barcelona (AGBAR), bajo el nombre de Aguas de Saltillo (AGSAL). AGSAL pretende ahora reclamar para sí más de treinta millones de metros cúbicos anuales, adicionales a la dotación con la que ahora trafica, para ello, se propone sobre explotar aún más los mantos ya sobre explotados de la región.

Como quiera que sea, aunque campesinos y agricultores consiguieron malograr su proyecto que pretendía secar Parras y General Cepeda para crecer artificialmente el área conurbada de la capital; el Ayuntamiento de Saltillo perforó aguas arriba, por el rumbo de Agua Nueva, según esto para aprovechar un Acuífero misteriosamente oculto y milagrosamente descubierto al que, desde entonces, bautizaron Carneros II y que, cada que les conviene, vuelven a sacarse de la manga.

Según la dupla Montemayor – Pimentel iban a sacar un chorro de agua pero nomás salió un chisguete, lo que bastó para secar los pozos de varias nogaleras, algunas de ellas centenarias, localizadas precisamente entre Saltillo y Derramadero, en las faldas de la emblemática Sierra de Zapalinamé.

Me permitiré explicar este saqueo con un ejemplo sencillo. Suponga, lector amigo, que Usted está departiendo con un grupo de amigos, alrededor de un gran vaso de agua fresca. Ese vaso es el manto freático, el acuífero o como lo quiera Usted llamar. Al principio sólo usted tiene popote y puede beber con tranquilidad, pero sus contertulios van sacando popotes de diferentes longitudes y todos empiezan a beber. Naturalmente el agua se acabará más rápidamente y también, podrá chupar más agua el que tenga el popote más largo. ¿Verdad?

Para que todos puedan seguir bebiendo, es preciso rellenar el vaso, a eso llamamos “recarga”. Pues bien, en una región sin ríos, la única recarga existente proviene de la lluvia que cae aguas arriba que, pelo más o menos, es la misma cada año en cada región, es eso lo que los entendidos llaman “índice pluviométrico”, de ello se deduce, primero que es necesario administrar respetuosamente el agua subterránea y que no es inteligente sacarle más de lo que se recarga, igual que en las tarjetas bancarias.

En su afán de promover un crecimiento económico que sabemos es insostenible, empeñados en beneficiar a los especuladores inmobiliarios y en sacar tajada ellos mismos, los gobiernos estatal y municipal se han empeñado una y otra vez, en negar una realidad inobjetable: el índice pluviométrico de la región es uno de los más bajos del mundo, apenas 300 milímetros anuales. Ese es el tope insuperable de la recarga de los mantos de esa porción del Desierto Chihuahuense. 

Las autoridades de Coahuila y Saltillo, con una miopía suicida, no han tenido empacho en proclamar a troche y moche que descubren, una y otra vez, nuevas reservas de agua y que con esas reservas, Saltillo y su zona connurbada podrán crecer y brindar trabajo a manos llenas hasta llegar al infinito. Repiten esa mentira a sabiendas de que es un gran sofisma. Saben que, cuando la región colapse por falta de agua, ellos ya habrán volado y sus capitales también. La tabla siguiente permite confrontar las vanas promesas de los políticos con la situación real.

Conforme datos de CONAGUA, ésta era en 2019 la situación de los acuíferos de la región:

Acuífero claveCuencaDisponibilidad de aguaSobre explotaciónmillones de m3
0502CAÑÓN DELDERRAMADERO0.000000-2.382174
0510SALTILLO-RAMOS ARIZPE0.000000-43.038985
0511REGIÓN MANZANERA-ZAPALINAMÉ0.000000-34.529324
0505GENERAL CEPEDA- SAUCEDA0.000000-92.681273
0509LA PAILA0.000000-77.061538
0521SALTILLO SUR0.000000-0.800489

El Desierto Chihuahuense es el mayor de Norte América con sus 630 mil kilómetros cuadrados, abarca parte de los Estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí, al norte de la frontera abarca parte de los estados de Arizona, Nuevo México y Texas. Es también una de las regiones con mayor biodiversidad.

En la región sur este, al Sur de Saltillo, concretamente en el Valle de Derramadero brotan y crecen como hongos los parques industriales, en torno al clúster automotriz cuyo núcleo está formado por Chrysler, Daimler – Fiat, Freigthlainer y las plantas que fabrican componentes. Ahí, los especuladores inmobiliarios mencionados líneas arriba, se proponen construir Ciudad Modelo Derramadero, conforme al modelo creado por “… el heterodoxo economista norteamericano Paul Romer, quien hasta principios del año 2018 era Economista en Jefe y Vicepresidente Senior del Banco Mundial, además de ser un experto académico de la Universidad de Nueva York y de la Universidad de Stanford, en Palo Alto, California.”1

Este horror neoliberal, es mucho más que un desarrollo inmobiliario y ya fracasó repetidas veces tanto en Honduras, como en el Sureste mexicano y en el Estado de Puebla, donde Ciudad Modelo Audi es un fracaso estrepitoso que sólo sirvió para que la pareja formada por Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle se embolsara miles de millones de dólares.

En el mes de enero de 2019 sólo estaba habitada en un 15% de su capacidad2 El municipio predominantemente rural de San José Chiapa se vio invadido por Audi; y los Moreno Valle especularon con terrenos para construir ahí viviendas para los trabajadores de la armadora alemana. Todo mundo salió perdiendo, menos los ahora ex gobernantes, presuntamente fallecidos en un accidente aéreo.

Los escasos inquilinos de Ciudad Modelo Audi, no pueden conseguir, digamos, dónde comer, unos jitomates frescos, cerveza o refacciones para su automóvil y tienen que abastecerse en la cabecera de un municipio vecino o en la capital del Estado, informa un reportaje de El Sol de Puebla

El elefante blanco duerme en San José Chiapa

Antes de Puebla, el modelo fracasó en el Sureste mexicano y en la República de Honduras. Una “Ciudad Modelo”, conceptualmente hablando es una especie de Ciudad Estado diseñada, construida y administrada, es decir, gobernada por el Consejo de Administración de la o las empresas para las que fue construida. El Banco Mundial, al servicio del gran capital trasnacional, impulsa en este Siglo XXI este concepto que recuerda las aldeas medievales, pobladas por siervos y artesanos que eran, de facto, propiedad del Señor Feudal y nos hace pensar también la hacienda porfirista que contaba, a un lado de los establos y bodegas, con viviendas para los peones, conocidas como casillas, de donde viene el término de “peón acasillado”.

Sobre el concepto de ciudad modelo, nos dice Camacho Alfaro: “… tendría poderes muy similares al de un Estado Nacional, pues contaría con poderes similares al ejecutivo, legislativo, judicial, administrativo y hasta fiscal, así como capacidades para contratar deuda (incluso internacional) y realizar convenios y tratados internacionales.”3

El afán neoliberal no tiene empacho en forzar a las naciones a renunciar a porciones de su soberanía, con tal de que las empresas tengan las manos libres para hacer y deshacer, no sólo en lo que hace al comercio internacional; sino en la gobernanza y ordenamiento de la vida social de sus trabajadores, que al quedar acasillados dentro de la Ciudad Modelo, perderían sus derechos ciudadanos.

Pero más allá, o más acá de estas altas cuestiones de soberanía, lo cierto es que, el proyecto es inviable, carece de futuro por las severas limitaciones en la disponibilidad de agua. ¿Importa eso a los especuladores inmobiliarios, importa a AGBAR – AGSAL, importa a Montemayor – Pimentel, importa al alcalde Manolo Jiménez? No, para nada, ellos harán negocio, con los terrenos y con el agua, y cuando ésta se agote ellos ya se habrán ido con sus capitales a causar daños en otras latitudes.

Saltillo y su zona connurbada ha experimentado una explosión demográfica completamente artificial, y a la postre perversa, porque ha sido propiciada por unas autoridades que sólo miran su éxito político de cortísimo plazo, sin importarles que ese crecimiento carece de futuro. Traer al desierto miles de familias trabajadoras de otros estados con la promesa de trabajo seguro y un futuro próspero, es para decir lo menos, criminal. Y eso que todavía no les platico del corredor Vinos y Dinos que empolla el Gobernador Riquelme.

¿Qué nos espera cuando termine esta pandemia y dejemos atrás el encierro? Lo peor que puede sucedernos es que nada suceda. Que regresemos como mansos corderos a un mundo gobernado por el dinero, por la sed de acumulación de ganancias, por la más feroz competencia pues eso significa que no tenemos remedio y que vamos derechito a la extinción de nuestra especie.

Los campesinos que defienden el agua como fuente de vida, los campesinos que trabajan la tierra, no para enriquecerse; sino para producir alimentos, son una puerta y una invitación sin palabras para que, de una buena vez por todas, aprendamos la lección y valoremos lo que en verdad importa: aprender a ser mejores personas, cuidar unos de otros, venerar con cuidados a nuestra Madre Tierra, vivir, convivir, compartir, como dice aquella canción setentera: “ser civilizado, como los animales.

1Camacho Alfaro, Carlos, Informe Derramadero, PDF p.23

2El Sol de Puebla, lunes 14 de enero de 2019, Verónica de la Luz “Fracasa proyecto Ciudad Modelo AUDI”

3Ibid. p. 

1 thought on “Ciudad Modelo Derramadero: La infamia neoliberal

  1. El problema del robo del agua, que es un bien social que convierten en privado, nos está hermanando a Saltillo y Torreón, así que, o damos la lucha juntos, o perdemos los dos.
    Nunca hay que subestimar la fuerza del enemigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Advertisement