Mié. Sep 23rd, 2020

Con ojos de ejidatario

Juan Gamboa Maldonado

Les escribo desde Jalpa, mi pueblo, es ejido desde los años treinta del siglo pasado, antes fue una hacienda que tuvo varios dueños, más o menos allegados a la familia Madero. Jalpa tiene buenas tierras y siempre hemos vivido bien gracias al agua del Arroyo San Miguel que baja de la sierra que nosotros llamamos del Tunal o de Huariche y, mal que bien, nos permite cosechar maíz, frijol, trigo, avena, cebada y hiebas para comer. También criamos reses y chivas y trabajamos el ixtle de lechuguilla, la cera de candelilla y juntamos orégano, yerbanís y hojasén. No somos pobres, somos campesinos.

Esta parte del Arroyo San Miguel es emblemática para las personas que vivimos de él, desde Huariche aguas arriba en el sur, hasta Pilar de Richardson, aguas abajo en el norte. Quiero platicarles un poco sobre los diferentes liderazgos en la región.

Por alguna razón, la misma palabra líder es muy mal empleada y mal vista en esta región, creo que esto puede entenderse desde un contexto histórico. “Líder” es una palabra impuesta a las personas desde el Estado o desde las dirigencias formales de la estructura de la hacienda primero, y desde las estructuras de poder y gobierno.

Muy al contrario, se reconoce a las personas por su destreza y conocimiento de los diferentes quehaceres del campo, y se reconoce su autoridad moral, por ejemplo, cuando una persona es un buen sembrador, buen amanansador de potros, buen chivero, buen administrador del trabajo colectivo; si es conciliador, su opinión es escuchada, tomada en cuenta y respetada. Al contrario, las personas agresivas y violentas son mal vistas por la comunidad y casi nunca se les da la razón.

Me parece entonces que ciertos liderazgos se respetan por la destreza que demuestran las personas en el trabajo, pero nunca por lo que digan. Entonces, la oratoria no es bien vista, y la palabra líder no aplica, y nunca se emplea. Cuando llega a utilizarse, se hace de manera peyorativa, se dice “liderazo”, se dice que alguien es muy “leyista” y sólo se acepta cuando es desde el Estado, o sea, liderazgos formales, jueces, comisariados, alcaldes, regidores.

Para facilitar esta lectura y ser congruente con aquello de que “el chango es bolado y le mecen”, les cuento una historia de don Pánfilo Rivera, esposo de doña Sabina Lara y papá de Emilio, buen amigo de Chimiro y de las jaranas Don Pánfilo y el Chino Vicente, siempre fueron protagonistas en estas viejas historias.

Uno de los negocios de la Hacienda de Jalpa en tiempos porfiristas era la elaboración y venta de cal. Para prepararla se usaban piedras de mármol que bajaban de La Mesa de las Tablas y de Las Alazanas, que están como a 4 o 5 kilómetros de Jalpa.

Las piedras de mármol se quemaban en pozos para convertirlas en cal viva que se transportaba en carretas hasta Jalpa, porque el agua necesaria para apagarla estaba allá. De acuerdo con el protocolo , para no correr riesgos innecesarios, se cargaba más o menos una tonelada en cada carreta y era necesario hacer el recorrido en convoy por si cayera alguna lluvia repentina que pusiera en peligro a los carreteros, aunque en el desierto llueva poco.

Cierta vez, Pues Don Pánfilo cargó el primero, y sin esperar a nadie y sin atenerse al protocolo se adelantó a los demás, algo así como un cuarto de hora, con tan mala suerte que llegó una lluvia apenas encharcadora pero suficiente para precipitar la cal que empezó a tronar y a desprender mucho calor.

Don Pánfilo intentó descargar la carreta pero no pudo él solo, así que se le quemó la cal, adelantando el trabajo, pero también se quemó la carreta que fue una pérdida muy significativa.

Por eso decimos, entonces como ahora: “solos, ni a la leña, porque hasta el mecate perdemos.”

Otra del Chino Vicente. En los primeros días del ejido, allá por los años treinta, llegaron a Jalpa el ingeniero Ricardo Aguirre y su primo Enrique García Saldívar a trabajar una concesión forestal en la Sierra de la Paila, que sus parientes, los Aguirre Benavides, les habían conseguido. Estuvieron en Jalpa porque, por alguna razón que desconozco, estaban acaparando los predios que todavía no invadían a Doña Pilar González de Richardson (conocida por acá como Doña Pila).

Estos fulanos contrataron gente de Jalpa para el trabajo de la candelilla y el tallado de la palma. Esta gente se iba a trabajar toda la semana a la sierra, y regresaba el fin de semana para volver a cargar agua y hacer itacate.

En una ocasión se les acabó el bastimento en la sierra y nada más les quedaban unas tortillas duras que se habían ido juntando durante la semana. La cocinera, Doña Benita se dió a la tarea de juntar todas las tortillas para hacer un atole de tortillas con piloncillo, utilizando para el caso, valga la redundancia, un cazo grande de cobre.

Cuando ya estaba para hervir, doña Benita dijo al Chino Vicente: “cuídame el atole, déjame ir a hacer de las aguas”. El Chino se quedó a cuidar el atole y cuando empezó a hervir, amenazó con tirarse. Como el Chino no encontraba la cuchara para menearlo y como cualquier cosa era preferible a que se tirara el atole, el Chino se quitó un huarache y con eso meneó el atole hasta que regresó Doña Benita.

Como estas dos historias, tenemos muchas otras en Jalpa. Recordarlas y contarlas una y otra vez nos ayuda a ser como somos y a amar nuestra tierra. Arraigo le decimos y tambien le decimos querencia.

Me paso ahora a otros asuntos que también tienen mucho tienen que ver con nuestro amor a esta tierra, a los motivos que nos mueven para defender nuestros territorios. Cuando decimos territorio estamos hablando de la tierra, del agua, del aire, de los animales y plantas que la pueblan, de nuestras costumbres y cultura, de nuestra forma de vivir.

Esta es una historia más bien para calmar los ánimos porque Garambullo estaba muy caliente y los líderes llegados de fuera, como siempre, los habían abandonado. Y revisando la historia acompañada de héroes o difuntos.

Asesinaron a Beti Cariño en el otro extremo del país, en Oaxaca. Habíamos estado con ella y con su esposo, y todo el grupo estábamos aprendiendo de su experiencia de organización y de cómo las explotaban las empresas maquiladoras de balones y bordado de gorras y camisetas deportivas. Las que más ganaban, recibían 30 pesos por día.

Despues conocí a Nacho, que acababa de salir del penal donde lo tuvieron 4 años como preso político por la lucha de Atenco.

Con él aprendí que los luchadores sociales debemos evitar la judicialización de los procesos, tanto como mantener su autonomía, para evitar jugar en las canchas de la autoridad, de los partidos y de las organizaciones clientelistas, para evitar los auto goles.

Años antes coincidí en Pátzcuaro con el comandante Moscoso, por esos años era funcionario del Ministerio de Educación en la Nicaragua Sandinista. Me dijo que la revolución no la hacen los más osados, ésos fueron los muertos más inútiles. Los que hacen la revolución son los que tienen por quién vivir, por quien construir un mundo mejor.

En los últimos tiempos me he dado cuenta que somos los más fáciles de matar, como Samir y como tantos otros defensores del medio ambiente y luchadores sociales que nunca usaron un arma y que seguimos comvencidos de que la violencia solo traerá más violencia.

La resistencia tiene que seguir adelante cada día, así que quiero comentar que el frijol ya empezó a echar bayas, buscándole a las matas completamos el jarro para este día, esto es una bendición, uno más de los milagros del desierto.

Déjenme les cuentoesta historia tal y como me la contaron:“El hombre nomás se despertaba decía a la mujer: ‘Levántate, ensillame el burro y echame unas gordas. Voy a saludar al compadre Eladio, nomás es un ratito porque hay que aprovechar la mañana’. El hombre se iba a platicar con el compadre y regresaba con el sol ya alto, entonces decía entonces con cierto tono de reproche: ‘este día ya se perdió mujer, a ver si mañana te levantas más temprano’”.

Educadores populares, eso quiere decir que procuramos, en todo momento, la compartición horizontal de saberes y experiencias, para cronstruir de poco en poco, un nuevo conocimiento comunitario y liberador. Creemos que todo mundo tenemos algo que aprender y algo que enseñar, hay que trabajar duro para crear el clima de confianza y respeto que permita y favorezca ese intercambio.

¿Qué alcanzamos a comprender de cómo Carlos Salinas desmanteló las organizaciones campesinas para poder imponer sus contrareformas neoliberales contra la propiedad social de la tierra?

Tuve un pimer contacto con Antorcha Campesina, más o menos cuando comenzaban los años ochenta, gobernaba Miguel de la Madrid y los neoliberales estaban buscando imponer y consolidar el modelo neoliberal. Mandaron a nuestra región a un grupo de chilangos antorchistas según ellos para apoyar el movimiento campesino en la Comarca Lagunera.

El plan tenía mucha maña, porque los ejidos laguneros productores de algodón, una materia prima de gran calidad, competían en los mercados internacionales de la fibra y eso les daba poder.

La estrategia de Antorcha consistía en quemar carros y camiones, hacer cosas que llamarar mucho la atención para hacerse visibles, sin importarles si avanzaba o no la causa que, supuestamente estaban apoyando.

Por esas mismas fechas conocí también a la UNORCA, organización campesina que, al parecer, tenía presencia en Jalisco, Sinaloa y en otros estados de la República. UNORCA tenía una actitud moderada, más bien inteligente, de propaganda y afiliación.

Desde tiempo antes conocía a la CNC, la central campesina que, desde los años 30 y 40 articulaba al campesinado como uno de los pilares del sistema corporativo mexicano post revolucinario. Por esos días contaba con presencia en todo el país y obtenía cuotas de poder en forma de presidencias municipales, diputaciones, senadurías y gubernaturas, espacios políticos que tenían que cederle los empresarios, la CTM y la CNOP.

De vez en cuando, la CNC se salía de el huacal, desoía la línea del partido apoyando una que otra causa justa, razón por la que estaba volviéndose incómoda para los intereses gubernamentales, primero los que empujaba el llamado “nacionalismo revolucionario” y a partir de los años ochenta y noventa, el nefasto neoliberalismo.

Esto no quiere decir que la CNC no trabajara para el régimen, igual que Antorcha Campesina o la UNORCA. Estas organizaciones tenían estructuras organizativas locales, estatales y nacionales; y afiliaban a la gran mayoría de las empresas sociales del país, como la Forestal o el FOCAN, las uniones de La laguna que manejaban todo el algodón de la Laguna y los ARIC, organizaciones de ahorro y préstamo de carácter social. Estas empresas aportaban recursos a la organización y sobre todo, les daban cierta autonomía que ponía a temblar al PRI, porque podía salirse de control. Antorcha Campesina era y es más un movimiento que estaba recibiendo fuerte apoyo de Salinas, encabezada por caudillos, no contaba con estructuras organizativas como las de UNORCA y CNC, ni necesitaba tenerlas, pues ello les permitía aparecer y desaparecer a voluntad de sus caudillos, de acuerdo a las circunstancias, una veces como aparato de movilización social y otras como aparato represivo.

La UNORCA y Antorcha sirvieron a Salinas de Gortari a llegar la Presidencia de la República. La CNC, por el contrario, pactó con los priístas adversarios de Salinas, menos neo liberales que éste y a partir de entonces el régimen procuró debilitarla y desmantelarla.

Salinas y su equipo ya estaban trabajando en desarticular todas las organizaciones campesinas desde antes de ser gobierno, incluso a las que en ese momento estaban ayudándolo a hacer su campaña, y también a las organizaciones que formaron para contrarrestar a Cuauhtémoc Cárdenas, que estaba dandole duro en la Laguna y en todo el país. Salinas formó organizaciones locales que más tarde destruyó, cuando dejaron de serle útiles. 

Aparecieron por todos lados organizaciones campesinas, muchas con buenas intenciones, y algunas hasta hablaban de la reivindicación de los campesinos y de todas las consignas de libertad y justicia que todavía se escuchaban por ese entonces.

Salinas, no sé si de manera abierta o velada, lanzó una convocatoria para todas las organizaciones campesinas y éstas cayeron en el garlito. Acudieron tantas organizaciones y centrales campesinas que daba la impresión que alguien las estaba promoviendo y subsidiando su registro.

Salinas centaveó a todas y así dividió a los campesinos en mil y una organizaciones con mil y un caudillos en cada una de ellas, teniendo la precaución de untarles las manos con dinero para que le mantuvieron controlados a los campesinos durante todas sus reformas a la Ley Agraria y al Tratado de Libre Comercio. Todos estos elementos que les comento, provocaron en poco tiempo la miseria en el campo mexicano.

Salinas, pués, dividió a lo largo y ancho del teritorio nacional a todas las organizaciones campesinas, centaveó y promovió gran cantidad de centrales y organizaciones campesinas, muchas de las cuales obedecían las consignas del gobierno y le hacían el trabajo sucio que no podían hacer desde los partidos. Esas organizaciones o movimientos no formales no estaban, ni están regulados y tienen mucha libertad financiera, reciben y manejan fondos por debajo del agua y nadie vigila ni sanciona sus acciones. De esto al reinado del crimen organizado no hay más que un paso.

Por medio de estas organizaciones desviaron a la política electoral durante mucho tiempo, grandes cantidades de recursos destinados al fomento del agro. En el gobierno de Peña Nieto fue muy evidente cómo las organizaciones campesinas manejaban gran parte del presupuesto asignado al campo, con un énfasis político electoral y no de desarollo de la comunidad.

Esta estrategia obedecía a un plan pensado desde el proyecto neoliberal que consistía y creo que todavía perdura hasta la fecha, en generar desarollo únicamente con los campesinos productores que dispusieran de un capital más o menos sólido para convertirlos en sujetos de crédito y transformarlos en agroempresarios.

Estos campesinos elegibles, hablando desde mi horizonte, son apenas un 10 % del campesinado activo, el resto quedarían convertidos en peones de campo al servicio de los agroempresarios o en obreros las en fábricas y maquiladoras. Mano de obra dócil y barata.

Por varias y diferentes razones el proyecto neoliberal no se dio del todo: ni todos los campesinos elegibles se capitalizaron, ni todos se convirtieron en sujetos de crédito como productores, ni todos los demás se proletarizaron, a fin de cuentas, el arraigo y la identidad campesina tienen, guste o no a los neoliberales, mucho vigor.

Los trabajos de recolección de lechuguilla, candelilla, orégano y piñón, así como el de los jornaleros ocupa todavía a una buena parte de los jóvenes de los ejidos. Lo que sí generaron fue un grupo de personas que se encargan de hacer gestoría y de organizar a las comunidades, para gastar recursos sin ton ni son y para desprestigiar a los ejidatarios, productores y jornaleros; ya que para mantener la presencia de las organizaciones, desviaban grandes cantidades de dinero de los proyectos de desarrollo para promocionarse y afincarse. 

Este trabajo perverso se reflejó en la escalada de los caudillos que sin ninguna base social auténtica se adueñaron de puestos de representación, como alcaldías, diputaciones y hasta senadurías. Ése es el caso de José Narro de la CEMPA o todas la posiciones que acapara Antorcha Campesina en el Altiplano Potosino y en el Estado de Puebla, así como las posiciones de diferente calibre que ha negociado el profe Álvaro desde la UNTA. Con diferencias de grado, Antorcha, la UNTA y la CEMPA se prestan a organizar movilizaciones reivindicatorias para después dejarlas colgadas de la brocha cuando dejan de ser útiles a sus fines político-electorales.

Pero lo más grave sucedió durante el gobierno de EPN, cuando fueron convocados los caudillos de todas las organizaciones centrales para negociar, a puerta cerrada, las contra reformas estructurales que culminaron con el famoso Pacto por México. Fueron recibidos por Gamboa Patrón y por Manlio Flavio Beltrones. Estos líderes sin base ni representatividad auténtica, fueron incapaces de articular ningún discurso de rechazo a las reformas anticampesinas, se limitaron a negociar posiciones políticas para ellos mismos, para sus allegados y para sus organizaciones.

Ésta es la percepción que hasta el momento tenemos los campesinos de las organizaciones campesinas puestas en marcha por Salinas y los neoliberales. Para lo único que han servido es para engordar el caldo al gobierno de turno.

1 thought on “Con ojos de ejidatario

  1. De un campesino para campesinos… excelente relato sobre la historia de los ejidos y de como las organizaciones campesinas han influido en las estructuras de zonas rurales.
    Seguiré mas historias como esta.

    Saludos.
    Saturnino Ruíz Mireles

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