Mié. Jul 15th, 2020

El hilastérion y la sangre

Ricardo Balderas

Con qué limpiaran sus manos, su carrera, qué le dirán a los amigos o a la esposa antes de dormir ¿Qué mantra se repite en cuadernos de raya abandonados en bodegas? Cuál es el hilastérion que los deja dormir por las noches. Los que se los llevaron. A Maximino Rodríguez, a Cecilio Pineda, Ricardo Monlui, a Miroslava Breach, únicamente por comunicar, por empatizar con sus comunidades, por llevar pan sin mentiras a sus mesas, —¿Qué cuentos les susurrarán a sus hijos antes de ir a la cama?—.

Expiar es una palabra muy jodida. En todas sus interpretaciones culturales se hace alusión a la sangre, sangre de una víctima por otra. Para el hebreo (los autores de la famosa frase “chivo expiatorio”), significaba ofrendar sangre de cordero (o cualquier otra bestia) para calmar la ira de los dioses. Para el griego, su significado se relacionaba con la locución hilastérion, nace del supuesto que como ofrenda para el perdón, había que sacrificar a un inocente, y su sangre, sí la sangre tercera, la sangre ajena, les ofrecería calma.

Pero la palabra expiar es poca cosa al lado de la nausea que provoca la acción o el facto. Expiar se alejó lentamente en el diccionario de la palabra arrepentimiento, caminó por las páginas y degolló a la paz, pisoteó a la libertad; en el camino, nos quitó la calma. Ahora significa complice.

A los periodistas (los Duarte, los Yarrinton y los expiadores) nos cantaron la epopeya del vengador homérico. Nos convirtieron en el hilastérion griego, en la sangre de sus corderos. Aún se desconoce el paradero de tres de los periodistas desaparecidos en el periodo de Javier Duarte, donde 17 colegas más, fueron asesinados. 

Una colega comentó en redes sociales, que durante la detención de Javier Duarte en Guatemala, un reportero local pidió que el detenido esclareciera los desfalcos multimillonarios ocurridos durante su administración. Otra periodista pidió que: —Mejor se aclararan los multi/homicidios de periodistas ocurridos en el estado costero—. Y sí, mejor que se aclaren.

“En el sexenio de Duarte desaparecieron 15 mil personas y 180 mil millones de pesos, el dinero poco importa” Alejandro Solalinde.

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