Happy birthday M. president

El parque Jesús Reyes Heroles era el hotel de lujo donde Marilyn Monroe conoció al bailarín de Flamenco Ángel de la Cruz quien la acompañó durante su reunión con comunistas en Queretaro.

Ricardo Balderas

Las Piedras Negras, Rojas y preciosas, de una mujer rubia. Entre los fantasmas que contó Vallejo, se encuentra el coloso de concreto que recibió a la estrella y símbolo sexual, Marilyn Monroe en México; poco antes de su muerte, la joven actriz había decidido venir a la Ciudad con el objetivo de adquirir muebles y hamacas para su nueva casa en Brentwood, California. O por lo menos, eso dijo durante su presentación en una rueda de prensa.

El pastizal seco en la esquina de Paseo de la Reforma, Insurgentes y Roma, no es ahora ni fragmentos de la nostalgia derruida por descomunales cantidades de dinamita, de quienes adoraron el vodevil con lentejuelas de los años sesentas del siglo pasado. Ellos vieron al sol nacer desde las cortinas del Belvedere, y la modernidad de ahora, nada les ofrece.

Se trataba de uno de los hoteles más emblemáticos de la ciudad antes del sismo de 1985. El Continental Hilton, ubicado ahora en lo que conocemos como Parque Jesús Reyes Heroles; también era famoso por su centro nocturno, el Belvedere, donde Monroe pasaría varías de sus noches entre los animales más nocturnos, luces de neón y rojillos de burdel. Ahora, ninguno de los gigantes de los alrededores en 1962, sigue de pie.

Según narran informes del FBI, a la rubia de platino que cantó Happy birthday al expresidente de Estados Unidos, J.F. Kennedy, se le investigó por estar señalada de ser una espía del partido comunista. Y como habían pasado sólo 20 años de la lucha nazi en todo el mundo, acercarse a personas con esa filosofía era un tabú que pocos comprendían. Pero lejos del arquetipo, Monroe y sus aspersores de Channel N.5 se aferraron a la compresión del mundo desde su lucha.

Un mundo con heridas insanables, un bailarín mexicano de flamenco y su curiosidad, son la historia de la Méxicoamericana que conoció a Frederick Vanderbilt Field, el líder ferrocarrilero y uno de los objetivos principales a capturar del gobierno estadounidense durante el apogeo del Macartismo.

Según cuenta el escritor Michael K. Schuessler, Marilyn porta su vestido lamé plateado y sus zapatos de tacón la noche previa a dicha reunión. Luego de vestirse, Monroe y el bailarín Ángel de la Cruz, salen rumbo a Queretaro donde se ejecutaría la cofradía con motivo de analizar “El pánico rojo”. Todos somos comunistas, dicen al llegar.

Ciudad de México es siempre el refugio de los desesperados. Al poco tiempo el Ángel Guardián de Monroe dejó de presentarse en el Belvedere y, probablemente murió atesorando el único testigo de las noches de rubias, espías y comunistas. Una fotografía. El espacio donde todo esto ocurrió, ahora no guarda una piedra, una placa o algún conmemorativo. Los archivos del FBI y un par de hojas en los diarios son los verdaderos los guardianes del recuerdo. Reforma y Revolución, no cruzan cuadras en la ciudad.

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