La visita que queríamos

Luis Sánchez

«Visibilizar más de lo que ya está la situación tan degradante que tenemos aquí en Jalisco, porque Jalisco es una fosa. México es una fosa» – Guadalupe Aguilar, Colectivo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos en Jalisco (FUNDEJ).

Una deslucida visita del presidente a Jalisco, ensombrecida por el hermético acceso a medios y las demostraciones verbales de un enfrentamiento que ya nos tiene cansados a los jaliscienses, nos da pretexto para algo. ¿Qué visita hubiera sido un paso adelante para la pacificación de México? Comenzamos a perfilarla.

En primer lugar, el tema de los cuarteles. Se entiende que la Guardia Nacional es la apuesta del gobierno federal, pero para el gobierno del «abrazos no balazos» sigue habiendo frecuentes guiños a las fuerzas armadas, más allá del mero respeto institucional que se debe de mostrar.

En los procesos de paz exitosos como en el colombiano, hay dos pasos fundamentales para transitar de la lógica de destrucción a la de pacificación: reconocer la existencia de un conflicto armado, y dejar de enfatizar un lenguaje bélico y las demostraciones visibles de armamento, uniformes e implementos de guerra.

En la visita que queríamos, el gobernador y el Presidente hablarían del proceso de paz, donde el énfasis está en las actividades de auxilio a la población de la Guardia Nacional y no en su armamento o cuarteles.

Después, hablarían de los municipios de Jalisco en donde están esos cuarteles para hacer un llamado a la población a ocupar los espacios públicos circundantes para recuperar las comunidades. «El proceso de reconstrucción de casas, calles y vidas está en marcha» dirían.

Casi al finalizar, podrían hablar de un tema difícil y sensible. «No habrá amnistía sin que establezcamos mecanismos para que quienes se entreguen voluntariamente paguen sus crímenes. La impunidad no se resuelve perdonando, sino entregando justicia». En una unión del discurso duro del gobernador y del populista del Presidente, escucharíamos al fin un mensaje de justicia sin titubeos.

En las preguntas de medios, en vez de las desgastadas preguntas que siembran los influencers favorables a la 4T, escucharíamos en diálogo directo a familiares de desaparecidos cuestionar fuerte a las autoridades en la búsqueda de sus familiares. Las autoridades informarían de las bases de datos de ADN que, más allá de las rivalidades políticas, son símbolo de la colaboración federal y estatal.

Tan alejada como suena de la realidad esta visita alterna e imaginaria, es igual de necesaria. En vez de eso, vimos pasos atrás hacia la construcción de paz porque en medio de un lenguaje violento y de conflicto, los dos políticos que estuvieron en la base aérea de Zapopan en días pasados no pudieron ver más allá de sí mismos y darse cuenta que si estamos lejos de la pacificación es porque ni siquiera aspiramos a ella con seriedad. Ojalá que esta columna cale en algunas conciencias.

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