Liliana

La historia de un brutal feminicidio fue revelada cuando en una comunidad principalmente indígena, se encontró el cuerpo de una mujer sin vida colgando de un árbol frutal.

Guadalupe Ramos Ponce

El día 3 de marzo de 2020 a las 8:40 A.M., en Rancho El Bajío anexo Pueblo Nuevo 2 Comunidad Santa Catarina Cuexcomatitlán, Jalisco, se encontró el cuerpo sin vida de Liliana, de 20 años de edad. Su cuerpo colgaba de un árbol frutal de durazno, sujetado con una bufanda. El árbol está al  costado de la casa que ella habitaba con su esposo e hija de 3 añitos.

Ese día terminó para Liliana un proyecto de vida, ella quería seguir estudiando, quería darle una mejor vida a su niñita, quería seguir cumpliendo con su comunidad y su identidad wixarica, quería seguir trabajando como maestra en CONAFE en donde contribuía a que niñas y niños de su comunidad accedieran a la educación. Liliana tenía todo en contra para cumplir todos esos proyectos: era mujer, era indígena, era pobre, vivía en un contexto machista en donde la violencia contra las mujeres se encuentra naturalizada de tal manera que ella vivió violencia física y psicológica por parte de su pareja y todo mundo lo sabía y lo permitía.

Liliana y Gelacio fueron compañeros en la escuela secundaria, a los 16 años se unió a él en concubinato y pronto quedó embarazada. El nacimiento de su niña no cambió la situación de violencia que vivió con Gelacio desde el inicio de su relación. La familia de Liliana le pidió en muchas ocasiones que lo dejara, pero muy difícil dejar una relación de violencia cuando la indefensión aprendida, la dependencia emocional, el síndrome de mujer maltratada y la naturalización de la violencia es lo que sostiene una relación violenta.

El gran valor que sostiene ahora la memoria de Liliana es su propia familia, una familia que tiene un gran sentido de la dignidad, que sabe que Liliana no merecía morir así y no merecía que la verdad quedara colgada en un árbol de durazno. La familia sabía que algo no estaba bien cuando acudieron al ministerio público y les dijeron que no podían acceder a la carpeta de investigación si no lo autorizaba un juez.

La Fiscalía le mintió a la familia y le mintió a Liliana, cuando permitió que un médico falseara su necropsia y mintiera sobre las causas de muerte. La Familia, con todo el dolor de su corazón, pidió la exhumación del cuerpo y el cuerpo de Liliana habló, dijo la verdad, dijo que ella no se quería morir, dijo que ella no quería dejar a su hijita, dijo que el médico legista del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses no era tal, que era un médico contratado por la fiscalía para hacer necropsias que inventaba, que tomaba fotografías de otros cuerpos y mentía. Liliana habló y dijo con todo su cuerpo que ella fue asesinada por Gelacio y violentada por las instituciones del Gobierno de Jalisco. Ahora solo espera la familia de Liliana y su pequeña hijita que la verdad y la Justicia florezcan en el árbol de durazno.

lupitaramosponce@gmail.com

Twitter: @lupitaramosp

*Texto publicado originalmente en La Crónica de Hoy y republicado con autorización explicita de la autora.

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