Mié. Sep 23rd, 2020

Pandemia y politización

O salimos de ella con más bienestar o salimos con nuevos fascismos.

Alejandro Puerto

Soy partidario de que creer que ningún fenómeno que afecte a las personas ocurre en el vacío. El espacio social en el que todo sucede (la cultura, la religión, etcétera) está estructurado a gracias a la política. Pensamos, ponderamos, vivimos, sentimos y tomamos decisiones a partir de un rumbo que ha sido fijado mediante la lucha por el poder político. Aún más cuando esa lucha por ese poder se da en medio de crisis tan profundas como las ocasionadas por guerras o por eventualidades aleatorias como lo es el Covid-19.

Cuando se presentan eventualidades de este tipo, que conjuntan diferentes hechos o contingencias, cada actor involucrado toma decisiones y hace apuestas a futuro. Al igual que ocurre en las guerras, la pandemia del Covid-19 ha subvertido un orden de certezas a nivel global. La normalidad, dicen algunos, no volverá; por tanto hay que pensar una distinta. Quizás tengan razón. Entre tanto, hay que añadir a esta conjunción de hechos el esfuerzo de transformación que se comienza a instrumentar en México y que tiene claras tendencias antineoliberales. 

Cuando el Covid llegó a nuestro país, teníamos cierta ventaja desarticulando un tablero de fuerzas y equilibrios políticos sedimentado por años de corrupción. La derrota en las urnas del proyecto neoliberal, así como el agotamiento de su relato durante la presidencia de EPN, comenzaron a gestar una secuencia de acciones, decisiones y consecuencias que imprimieron un aura de inevitabilidad al proceso de transformación nacional. 

Si algo faltaba por redefinir en ese tablero de fuerzas, la pandemia se encargó de hacerlo. Pero, como en todo proceso de aceleración de la historia, durante toda la pandemia una diversidad de actores hacen sus apuestas para imprimir sus prerrogativas al futuro orden político. Y aquí es donde hay que estar atentos. Como la secuencia de acontecimientos que permitieron al proyecto de la transformación vencer en las urnas y gobernar con una legitimidad inédita, ahora se comienza a estructurar una nueva secuencia que nos conducirá al desenlace final de esta pandemia. No lo digo solo por los efectos biológicos que nos esperan en el futuro; lo digo porque esta crisis, esta aceleración de la historia, tiene sólo dos salidas: o salimos de ella con más bienestar o salimos con nuevos fascismos. 

Afirmo esto y pienso en las decisiones, las apuestas a futuro, que han tomado AMLO y sus opositores. Me vienen a la mente Jojutla, el municipio de Morelos en el que drones teledirigidos por la policía local se encargan de mantener a la gente en sus casas y su retórica de innovación tecnológica con la que disfrazan semejante invasión de la vida personal.

Pienso también en Enrique Alfaro y el uso del poder personalista del decreto ejecutivo para volver obligatorio el uso de tapabocas y sus denodados intentos por hacer uso de la fuerza pública para reprimir a quien incumpla esta medida. Pienso eso y lo confronto con la apuesta de AMLO: respeto a las garantías individuales, erradicación de la pandemia con estricto respeto a los derechos humanos, compra de insumos médicos en el extranjero y -lo que me parece más loable- un esfuerzo muy evidente por dotar de más camas de hospital al sector salud en un país que, en comparación con Alemania que tiene 50 mil camas de terapia intensiva para 80 millones de habitantes, apenas tiene 4 mil para 120 millones. 

Pienso que debemos politizar esta pandemia porque sino discutimos las formulas para salir de la crisis y diseñar la nueva normalidad, terminarán por imponerse la normalidad policial, restrictiva, persecutoria y violatoria de los derecos humanos y habremos perdido la oportunidad de construir una normalidad más humana y con mayor bienestar. Cuando pase la crisis, tendremos más camas de hospital si apostamos por el futuro correcto y eso hay que aplaudirlo. 

4 thoughts on “Pandemia y politización

  1. Que triste que le den espacio a sujetos viles y mentirosos como Alejandro Puerto, que sólo tira veneno a cuanto servidor público se le cruza y no pertenece a su partido nido de ratas. Se dice fundador de Morena, no no.. Acarreado de la FEU desde 2009 le queda mucho mejor. Puerto siempre ha sido un triste ejemplo de un fanático político ciego de criterio y tan ignorante como para decir abiertamente que la cuarentena y las medidas de confinamiento son una barbaria.
    Si quieren de una vez denle voz a los terraplanistas.

    Quemado por siempre este medio. Mala decisión de «el aullido».

    1. El objetivo de El Aullido, es y será siempre, el de ejercer la libertad de expresión desde cualquier trinchera. Si conoce algún terraplanista interesado en escribir, con gusto le damos espacio. Por eso la sección se llama «opinión». Si le interesa leer datos corroborados o investigaciones a profundidad, le invitamos a entrar en nuestras secciones de Derechos de las Audiencias o Investigación.

      Saludos.

  2. Gracias Alejandro, muy puntual y acertado. En Coahuila, Riquelme expudió un decreto inconstitucional que vulnera nuestros derechos humanos.
    Sólo aisladas y desarticuladas resistencias a su orwelliano afán represivo.
    La más fuerte oposición la encabeza el Centro Diocesano de Derechos Humanos Fray Juan de Larios.

  3. Excelente punto de Vista Alejandro, coincido contigo en que en época de crisis se debe acentuar el debate político, ya que ciertas expresiones buscan callar las voces con el argumento de que por cuestiones de fuerza mayor los asuntos políticos no se deben polarizar; sin embargo debe ser todo lo contrario, levantar la voz para cuestionar todo acto de autoridad que no respete los Derechos Humanos y tratados Internacionales.

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