Mié. Jul 15th, 2020
Imagen de una manifestación

Reflexiones sobre impunidad

La impunidad es la cualidad de un objeto o sujeto a ejercer el desenfreno sin recibir castigo.

Ricardo Balderas

La impunidad es la cualidad de un objeto o sujeto a ejercer el desenfreno sin recibir castigo. El sonido de un revolver en un bar, el tratamiento de cadáveres en vía pública, el compás de las marchas marciales en tierra de paz, el asesinato de un querido profesor, las plegarias en voz alta de un guerrillero insurgente, en general, cualquier acto que perentoriamente requiera de una acción en consecuencia. Pero que no ocurre. 

En el país, lo más seguro es que nadie realice una denuncia. Los bajos índices que arrojan las autoridades en materia de resolución de conflicto, le amputaron la esperanza a los mexicanos, más del 90 por ciento de las denuncias realizadas no se resuelven. Y ciudades como Tamaulipas, Jalisco y Veracruz, además son señaladas de modificar sus cifras para aparentar que sus corporaciones de investigación están dando resultados. La mentira como una frecuencia de la desesperanza. De la reparación del daño, ni hablemos.

Millones y millones de carpetas de investigación son arrojadas cada año a la basura. En 2018 por ejemplo, se iniciaron más de dos millones de estos trámites por delitos varios. En poco menos de la mitad, el Ministerio Público decidió no mandar el caso a un juez sino tomar por su propia cuenta un veredicto, lo que significa (eufemísticamente hablando) que se resolvió. No obstante, las cifras arrojan que seis de cada diez de esos casos, en realidad fueron archivados. Es decir, los ministerios públicos reportaron haber resuelto conflictos que en realidad fueron arrojados a una caja de pausa perpetúa. 

El 40 por ciento de esos mismos casos (del 2018) se encuentra en fase de investigación, lo que significa que tres años después de la denuncia, las autoridades fueron incapaces de resolver el conflicto denunciado. En una visión más global, los trece países que el índice Global de Impunidad midió en 2017, con la calificación de “muy alta impunidad” fueron: 

1) Filipinas (75.6puntos), 2) India (70.94 puntos), 3) Camerún (69.39 puntos), 4) México (69.21 puntos), 5) Perú (69.04), 6) Venezuela (67.24 puntos), 7) Brasil (66.72 puntos), 8) Colombia (66.57 puntos), 9) Nicaragua (66.34 puntos), 10) Federación de Rusia (65.49 puntos), 11) Paraguay (65.38 puntos), 12) Honduras (65.04 puntos), 13) El Salvador (65.03 puntos).

En pocas palabras, México se encuentra en el penoso cuarto lugar mundial de países donde nadie garantiza la justicia. En ese caldo de cultivo para la criminalidad crecimos. Pero el crimen no es el problema sino el síntoma. Las complicadas relaciones entre los grupos criminales y los empresarios o políticos, han generado una disputa discursiva entre quienes intentan documentar el fenómeno de la violencia. Nadie sabe para quien trabaja. 

¿Quiénes son aquellos a quienes la justicia presenta como los terrores más profundos de la humanidad concentrados en la figura de un campesino armado? 

Varios ejemplos existen de estas relaciones. El enfrentamiento entre militares y reclusos del 2005 en la penal de máxima seguridad de La Palma don 650 agentes de la entonces Policía Federal Preventiva y militares disfrazados intentaban retomar el control de un Centro Penitenciario donde los criminales, imponían sus decisiones, compraban funcionarios y custodios, y continuaban la operación de sus cárteles. O bien, las declaraciones de Rob McEwen cuando aseguró en 2015 que sus negocios mineros estaban bien con los los cárteles para luego recular en la televisión pública canadiense.

Otro ejemplo, quizás el más claro se encuentra a la vista de todos, en una tierra donde hace décadas la justicia es un anhelo. Se trata de una placa ubicada en la plaza central del municipio de Atoyac en el estado de Guerrero con la siguiente leyenda:

El Estado Mexicano,

Se devela la presente placa a la memoria de Don Rosendo Radilla Pacheco y de las victimas de desapariciones forzadas ocurridas en las décadas de los 60 y 70 en un “contexto sistemático de violaciones a los derechos humanos”, según lo señalado en la Corte Interamericana de Derechos Humanos en su resolución.

Lo anterior se hace en cumplimiento a la orden por la citada Corte en el caso Rosendo Radilla Pacheco VS. Estados Unidos Mexicanos, en virtud de su desaparición forzada por agentes del Estado el 25 de agosto de 1974, en un retén militar en esta población. Este lamentable suceso ha dejado invaluables lecciones a la Nación Mexicana.

El Estado reconoce la incansable búsqueda de sus familiares.

Por la justicia, la verdad y su reparación.

Esos sujetos que se encuentran en los umbrales más oscuros de la libertad, en el limbo de la justicia, en la antesala del derecho o en aquellas esferas de contaminadas de poder, y que no entendemos a la perfección, son los intocables. 

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