junio 13, 2024

Los votos también escurren por los grifos

Mientras que en algunas delegaciones las personas sólo pueden consumir 4 litros de agua al día; en la industria del complejo Vallejo se usan aproximadamente 2.5 millones de litros en las mismas 24 horas. Lo anterior, sin considerar las concesiones federales que empresas como Gamesa, Heineken o Bonafon poseen y que se encuentran dentro de ese mismo complejo industrial.

Ricardo Balderas

Una herencia silenciosa pero fatal. Han pasado 25 años desde que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió la jefatura del entonces departamento del Distrito Federal (D.F) ahora llamada Ciudad de México (CDMX) luego de casi 70 años en el poder. Desde aquellas épocas, la ciudad (mejor dicho su planeación o falta de) arrastra un lastre que lacera su sobrenombre como “La ciudad de los derechos”.

Y resulta un hecho indiscutible. En Ciudad de México o CDMX, las personas con menor acceso a oportunidades, quienes habitan las periferias y quienes no pueden dar el lujo de vivir en el primer cuadrante de la megalópolis, son quienes mayoritariamente padecen de los peores servicios públicos.

Una de las posibles causas, explica el académico, Samuel Rosado-Zaidi, de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue la de la implementación de “Corona de ciudades” como política demográfica para todo el país.

Es decir, arrebatar recursos a comunidades colindantes con el fin de abastecer al monstruo de concreto que tenemos por capital. Este modelo puede observarse también en otras zonas de la demografía nacional como la del Área Metropolitana de Monterrey, en Nuevo León o la Zona Metropolitana de Guadalajara de Jalisco. Misma política y mismos resultados, la segregación como “Plan de desarrollo urbano”.

Según los datos sobre el periodo electoral 2021 del Instituto Nacional Electoral (INE), analizados por la Facultad de Economía y a los que SPR tuvo acceso, las alcaldías con mayor grado de abstencionismo son Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, Iztapalapa y la Magdalena Contreras. En su mayoría, la participación en los comicios oscila entre 57.3 y 78.0 %.

Por otro lado, las alcaldías con mayor participación en elecciones son: Cuajimalpa, Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Coyoacán y Alvaro Obregón. Aunque resulta indispensable mencionar que en ninguno de los casos anteriores se trata de las delegaciones completas. Es decir, por ejemplo en Benito Juárez, la zona con mayor participación electoral son también zonas que concentran mayor valor en el mercado.

A pesar de los datos, el fenómeno de la participación electoral resulta muy complejo de explicar por si mismo (es decir, sólo con datos de colonias con mayor número de votos), lo anterior se debe a que los datos electorales carecen de información complementaria que nos ayude a llegar a una conclusión final.

La dicotomía que los partidos políticos evitan

Ante tal interrogante, académicos y activistas se encuentran analizando diversos factores sobre las condiciones de los sectores que menos participan en las elecciones. Quizás el más evidente, es el que aborda una relación (directa o indirecta) entre el acceso al agua potable y la participación electoral.

Se trata de quizás la conclusión más compleja a la que han podido llegar los investigadores que consultamos. Y es que, el resultado preliminar de la investigación es tan demoledor como contundente. Según aseguran los académicos de la UNAM, el acceso a servicios básicos como el agua potable está relacionado con la intención y participación al voto.

Es decir, entre mejores condiciones sociales tienen los perímetros analizados, más personas de dichas comunidades participan en las elecciones. De tal modo que gracias al cruce de bases de datos georeferenciadas que contemplan el consumo de agua por persona, segmentando colonia, delegación y entidad federativa; y cruzando esos mismos datos con los de participación electoral podemos asegurar rotundamente que las alcaldías con mayor poder adquisitivo son las que más agua consumen, del mismo modo que también son las alcaldías con mayor número de votos.

En sentido inverso, las alcaldías con menor acceso al agua son aquellas que históricamente contemplan algún grado de segregación y las que menos participación registraron ante el INE. O dicho de otro modo, entre más agua puedan acceder las alcaldías, más y mejor participan en las elecciones.

Los datos no mienten. Por usar un ejemplo, según los datos sobre acceso al servicio de agua potable analizados por el mismo académico, las alcaldías con menos litros por persona son: Tlalpan, Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac e Iztapalapa. Es decir, la única delegación que rompe el patrón de: “Menos agua, menos votos”, es Milpa Alta. Estas alcaldías contemplan en los registros del primer semestre del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SAGMEX) del 2019 un uso de 4 a 38 litros por persona.

Sí hay agua, sólo que la tiene la industria

En febrero de este año, el Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México advirtió para junio de este mismo año entraría en vigor el denominado “día cero”. Es decir, recortes de agua potable fijos por diversos periodos de tiempo. Según los hablantes, el escenario (al que calificaron como “probable”) se definiría según el temporal de lluvias y su relación con el abastecimiento de una de las principales cuencas que alimentan a las y los capitalinos, El Cutzamala.

Por su parte, según lo reportaron algunos académicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), gran parte del problema radicaría en las múltiples fugas de agua que según lo reportan se concentran en las alcaldías: Coyoacán, Iztapalapa y la Gustavo A. Madero.

Sin embargo, los datos de la Comisión Nacional de Aguas (CONAGUA) y los de la UAM no cuadran, o en el mejor de los casos se complementan. Y es que en los trabajos difundidos en medios de comunicación que hacen uso de la información de la UAM nada se menciona sobre el uso industrial del agua potable en Ciudad de México.

Los datos de concesiones federales resultan indispensables para un debido análisis del consumo hídrico de la capital. Un claro ejemplo es lo que ocurre actualmente en el Centro Industrial Vallejo de la alcaldía Azcapotzalco. Pues la disparidad de consumo de agua que ostenta la industria en dicha zona es por decirlo menos, alarmante.

Mientras que en algunas delegaciones las personas sólo pueden consumir 4 litros de agua al día; en la industria del complejo Vallejo se usan aproximadamente 2.5 millones de litros en las mismas 24 horas. Lo anterior, sin considerar las concesiones federales que empresas como Gamesa, Heineken o Bonafon poseen y que se encuentran dentro de ese mismo complejo industrial.

En pocas palabras, estamos en un momento clave para exigir a las y los candidatos a la jefatura de gobierno a presentar un proyecto solido de gestión del agua para la capital, reconsiderando la centralización del recurso en las alcaldías con mayores privilegios y apoyando a los menos favorecidos. Del mismo modo a los y las candidatas a la Silla del Aguila, para dejar de lado los privilegios a la industria que históricamente han segregado a cientos de personas a padecer escasez. De otro modo, les gotearán los votos.

Mapeo y cartografía: Samuel Rosado-Zaidi.